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En
el siglo XVI existía una Congregación y Colegio de Boticarios
de Madrid bajo la advocación del glorioso Evangelista San Lucas
y Nuestra Señora de la Purificación.
Tal prestigio adquirió esta Congregación y Colegio, en la época
de la fundación de corporaciones científicas, que Felipe V creó,
basándose en aquéllas -por Pragmática de 21 de agosto de 1737-,
el Real Colegio de Farmacéuticos para que se dedicase al "cultivo
y adelantamiento de la Farmacia, Química, Botánica e Historia
Natural", confirmándole todos los privilegios de los reyes antecesores
y confiriéndole una triple misión que revela la finalidad perseguida
al fundarlo y la calidad de sus miembros.
S. M. el Rey Juan Carlos I, descendiente de Felipe V, en el
acto de inauguración del curso académico de las
Reales Academias en el año 2003, celebrada en la actual
Sede de nuestra Corporación, manifestó que esta
Pragmática es el antecedente mas preclaro de la fundación
de la Real Academia de Farmacia.
El Colegio se separó de la Congregación, instalándose en una
casa de la calle de San Pedro, y en 1745, en la de Barquillo,
esquina a Sauco, donde construyó un Jardín Botánico y un Laboratorio
Químico con los ingresos que obtenía de las ventas de la Farmacopea,
de la Tarifa y de la Triaca.
El Real Colegio tenía función puramente académica. Sus miembros,
para ingresar, juraban defender el dogma de la Inmaculada Concepción
de María, cumplir el Estatuto y obedecer al Director; asimismo
estaban obligados a presentar una memoria científica y un producto
galénico elaborado personalmente. Todos los días primeros de
mes celebraba sesiones científicas y tenía constante y provechosa
relación con Sociedades similares de España y del extranjero.
En 1780 se trasladó el Real Colegio de Farmacéuticos a la calle
de Relatores, esquina a Urosas, y como el incremento que tomaba
su Laboratorio era cada vez mayor, adquirió una casa en propiedad,
sita en la calle de Atocha, núm. 47 (hoy 113), donde D. Casimiro
Gómez Ortega, la figura más destacada de la Corporación, construyó
un magnífico Laboratorio y un Jardín, donde quedaron espléndidamente
instaladas las enseñanzas de las distintas disciplinas, contando
con biblioteca y profesorado; enseñanzas éstas, que en 1804
sirvieron de base al Estado para crear el "Colegio de Farmacia
de San Fernando", utilizando el local y Laboratorio del Real
Colegio de Farmacéuticos para las clases exámenes y grados,
hasta que fuera construido en 1830, por suscripción nacional
entre todos los farmacéuticos, el edificio de la calle de la
Farmacia, donde se instalaron las enseñanzas oficiales que se
debían impartir, y manteniéndolas a su costa hasta 1845, por
falta de consignación oficial.
En 1850 se dió a la Corporación un nuevo Reglamento, que sustituía
al primero de 1737, vigente ciento trece años, y que cambió
su carácter tradicional; prescindió del título de Real, a su
Director se le llamó Presidente y en 1852 vendió la casa donde
se hallaba establecido y se instaló en un piso de la calle de
Santa Clara núm. 4, en la que subsistió hasta el año 1939.
En una memorable sesión del 6 de febrero de 1920, presidida
por el Dr. D. José Rodríguez Carracido, con asistencia de todos
los Catedráticos y Colegiados; se acordó confirmar el carácter
científico con que fue fundada la Corporación en 1737 y reivindicar
su título de Real, que perdió en las luchas políticas del siglo
XIX y que fue restituido por Real Orden del 13 de mayo del mismo
año, por S.M. el Rey D. Alfonso XIII, que en noviembre vino
a presidir una sesión con reparto de premios y regaló un gran
retrato, con dedicatoria, que se conserva en prueba de su real
aprecio.
Posteriormente, el Gobierno republicano cambió el nombre
de Real Colegio de Farmacéuticos por el de Academia Nacional
de Farmacia, con fecha 6 de enero de 1932.
El 15 de septiembre de 1936 fue disuelta la Academia, al igual
que las demás, por el Ministerio de Instrucción Pública, y el
28 de mayo de 1939 volvió a restablecerse, reincorporada a su
función por Orden ministerial de 27 de julio con el título de
"Real" en atención a su origen, y trasladada de domicilio a
la calle Campoamor núm 18, hasta que pudiera dársele edificio
propio.
La Academia de Farmacia reorganizó rápidamente su existencia
y aplicó la reforma del Estatuto de 15 de junio de 1936 fijando
en cuarenta las plazas de Académicos de número, dio carácter
perpetuo a la Secretaría, nombró Académicos Delegados e intensificó
sus colaboraciones con Portugal y América.
El Ministro de Educación, Excmo. Sr. D. José Ibáñez Martín,
conocedor de la importancia y del valer de la ciencia farmacéutica,
presentó al Consejo de Ministros, celebrado en San Sebastián
el 9 de agosto de 1946, un Decreto de esta fecha en el
que, igualando en categoría y preeminencias la Real Academia
de Farmacia a las otras existentes, la incorpora al Instituto
de España.
Por Decreto de 7 de febrero de 1947, se dió a la Academia un
nuevo Estatuto y ésta redactó un Reglamento, que fue aprobado
por Orden de 8 de abril siguiente. Se cubrieron las cuarenta
plazas de Académicos de Número que habían de formar parte del
Instituto de España. Se nombró representante de la Academia
en la Mesa del Instituto de España a su Secretario Perpetuo,
Dr. D. Toribio Zúñiga y Sánchez-Cerrudo. Se estableció el sistema
de provisión de las vacantes que en lo sucesivo ocurriesen y
se nombraron las Comisiones permanentes y las Secciones con
arreglo al nuevo Estatuto.
Terminadas las obras de reforma y adaptación del antiguo edificio
de la Facultad de Farmacia, se trasladó a él la Real Academia
inaugurándose solemnemente el día 25 de octubre de 1967 y siendo
Director de dicha Corporación el Dr. D. Ricardo Montequi y Díaz
de Plaza.
En 1989, el Ministerio de Educación y Ciencia, en su Decreto
núm. 896 del 14 de julio, refrenda los nuevos Estatutos presentados
por la Junta General de la Academia en los que se modifica el
articulado de los Estatutos vigentes que datan de diciembre
de 1967, modificados en parte en julio de 1968. En ellos se
amplia el número de Académicos y se crea la figura del Supernumerario;
también se reestructuran los cargos directivos y, en definitiva,
se regulan los nuevos cauces por los que han de discurrir las
actividades académicas.
En otoño de 1991, se inician unas importantes obras de remodelación
en el recinto académico; éstas van a permitir que, al final
de 1992, se incorporen de una manera definitiva y funcional
los locales recuperados unos años antes procedentes del antiguo
Instituto de Toxicología. A partir de este momento, se van a
hacer realidad la ampliación del Museo de la Academia y el establecimiento
de diversos servicios informáticos, un Departamento Editorial
y varios locales para celebrar reuniones científicas y conferencias:
todo ello dirigido a potenciar los objetivos académicos fijados
por los Estatutos de la Academia.
Finalmente, adquiere la denominación de Nacional en los
nuevos Estatutos que entraron en vigor en 2003 y se cambia la
denominación de Director por la de Presidente de la Real
Academia Nacional de Farmacia, siendo el primero, el Excmo.
Sr. D. Juan Manuel Reol Tejada.
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