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Los fines de esta Institución son:
-Fomentar la investigación y el estudio de las Ciencias Farmacéuticas
y sus afines.
-Asesorar al Gobierno de la Nación, Administraciones públicas,
Organismos públicos, Agencia Española del Medicamento, agencias
científicas y tecnológicas y a cuantas instituciones públicas
o privadas lo soliciten, en todo lo que se refiera a las Ciencias
Farmacéuticas y al Medicamento, y cuanto se relacione con ellas
y con la promoción de la Salud.
-Elaborar informes o dictámenes sobre las materias que le son
propias.
Las Academias, en términos jurídicos, son Corporaciones de Derecho
Público que se rigen por sus específicos Estatutos y que eligen,
entre candidaturas distintas, a sus miembros, presentados por
una terna de Académicos.
REAL DECRETO 367/2002, de 19 de abril, (BOE 8 de Mayo)
"Mientras unas Academias reúnen a estudiosos de determinadas
materias, otras enlazan sus saberes teóricos en el terreno abstracto,
con los “prácticos” de los profesionales (principalmente Medicina,
Jurisprudencia y Farmacia). Pedro Laín o Miguel Herrero indican
que no están hechas sólo para la transmisión del conocimiento
o la específica investigación, sino para permitir el diálogo entre
docentes, investigadores de varias disciplinas y los prácticos
de las mismas. Literatos junto a lexicógrafos, artistas junto
a especialistas en arte, investigadores junto a clínicos o líderes
del medicamento, docentes universitarios junto a diplomáticos,
políticos o juristas. Este diálogo es ya en sí mismo expresión
evidente de una misión social: tender puentes entre lo abstracto
y lo práctico, entre la teoría y la praxis, entre lo académico
y lo vital.
• Las Academias son un reducto de libertad y una singular plataforma
para la búsqueda de la verdad. Lo son porque son independientes
del poder y 1 porque su sistema electivo les pone al abrigo de
ciertas querencias. Son un especial ámbito para la búsqueda de
la verdad porque, como dice Miguel Artola, el debate es incondicional
y no se somete a otras reglas que las de la cortesía sin que se
sepa que vueltas o caminos seguirá. Es más en tiempos de encrucijadas
culturales, científicas y éticas, las Academias tienen la obligación
de “repensar” las teorías y prever las consecuencias. El clima
académico es el idóneo para esa reflexión porque une al conocimiento
y la libertad individual el sosiego de quien no está institucionalmente
vinculado al proceso inmediato y directo de la investigación.
Las Academias pueden ser el foro para iluminar una cuestión y
hacerlo desde la proximidad del saber científico, pero con la
distancia y lejanía que proporciona la serenidad del espectador
comprometido. Independencia, libertad, debate incondicional, búsqueda
de la verdad, curiosidad y reflexión, son atributos que garantizan
un protagonismo social evidente. Las Academias al iluminar las
cuestiones desde una perspectiva exterior dan a los problemas
una solución más moderna en tanto no están sujetos a puntos de
vista circunstanciales u horizontes más cercanos. Buscan lo importante
por encima de las modas, lo efímero o lo urgente.
• La personalidad de las Academias viene determinada por la excelencia
de los Académicos, pero la presencia social de la Academia es
consecuencia de su actividad, trabajo y de la formación de una
opinión mayoritaria identificable como voluntad general del cuerpo
académico cuando informa u opina sobre determinada cuestión"
Extracto de "La Real Academia Nacional de Farmacia:
misión y objetivos. Una reflexión general sobre las Academias"
por el Excmo. Sr. D. Juan Manuel Reol Tejada Presidente
de la Real Academia Nacional de Farmacia.
Acceso al texto íntegro
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